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OFF ROLE: Episodio 04x01: ‘’Sellar nuestro destino .’
[Chicago, Illinois – 20.00 ]
Las últimas horas habían sido bastante agitadas para el chico y sus hermanos. Lo que se suponía sería un almuerzo más haciendo vigilancia, se había transformado a la preparación de ejércitos para hacer frente a una especie de guerra.
Hace meses que no había salido de caza, pero aun así había aprovechado los espacios del Centro para entrenar, lo cual agradecía porque estaba en forma para pelear. Una vez que se dio el visto bueno sobre las estrategias que ocuparían, el chico salió de Des Moines junto a su hermano. Ambos debían manejar hasta Chicago, por lo que si bien fueron en sus respectivos autos, habían acordado volver al lugar juntos, por lo que sólo tenían unos minutos para pasar por sus respectivos hogares a avisar.
El cansancio se estaba apoderando de él, por lo que excedió el límite de velocidad para llegar luego a su casa. Una vez allí, estacionó a unas casas de la suya, ya que si bien no estaba involucrado directamente en lo que los herejes querían, no se iba arriesgar a dar a conocer su casa. Le tomó unos minutos hasta que se aseguró que nadie lo seguía, por lo que caminó hasta la parte trasera del lugar y entró rápidamente por la puerta que daba a la cocina. Notó que las luces estaban encendidas, lo que significaba que su prometida se encontraba en el lugar, lo cual era un alivio para él. Entró y se topó con la chica que los ayudaba a cuidar a los pequeños, a la cual saludó rápidamente y le preguntó por Nicole.
Caminó por el pasillo, yendo directamente a la habitación principal. – Hey, -dijo con un tono agitado una vez que la vio y no pudo evitar sentirse completamente aliviado cuando vio que las cosas estaban bien por ahí. - ¿Cómo va todo? – preguntó algo más calmado mientras se adentraba al lugar para acercarse y saludarla con un beso.
Aquel día había sido largo para la chica. Apenas salió del trabajo se dio el tiempo para darse una buena ducha, aprovechando que aún se encontraba la chica que cuidaba a sus pequeños en el tiempo en que ambos estaban trabajando.
Apenas se puso una ropa cómoda, alcanzó la ropa que había puesto en la secadora de sus hijos, de Dean y de ella, y comenzó a doblarla sobre la cama mientras los separaba para ponerlo en los clósets. Estaba cansada pero eso no limitaba a terminar algo que no dejaba que nadie más hiciera.
Sintió el crujido del pasillo y supo que alguien venía; le bajó la música a su celular que tenía conectado y sonrió ampliamente, algo innato al ver a su prometido frente a ella.
— Hola cariño — Murmuró apenas le vio pero su sonrisa cambió al verlo tan agitado, cansado y se notaba que estaba medio ansioso. Movió la ropa a una esquina y frunció su ceño, aquella expresión que denotaba curiosidad ante la situación.
— Todo está normal, como siempre. ¿Estás bien? ¿Te preparo algo? — Se acercó y besó sus labios, necesitando tomar su mejilla. — ¿Dean? — Le llamó para que mirara a sus ojos y le respondiera. No era exigencia ya que sus palabras eran suaves y muy tranquilas.
No pudo evitar mirar a su alrededor enseguida le respondió el beso y cuando escuchó su nombre, volvió su mirada a la chica algo sorprendido, ya que no se había dado cuenta de que había hecho aquello. Claramente estaba casi programado a aquello.
-Sí, no. Lo siento, -negó un par de veces con los ojos cerrados y el ceño fruncido. Como cazador, estaba acostumbrado cuando tenía situaciones peligrosas ante él, pero ahora era diferente, ya que no solo le preocupaba su bienestar y el de sus hermanos, sino que ahora tenía una familia que proteger. – No puedo quedarme mucho, así que necesito que me prestes atención, ¿sí? – la miró, tomando de su mano para atraerla al borde de la cama, donde se sentó.
- ¿Recuerdas que la razón por la que nos quedamos en Chicago es porque hicimos negociaciones con alguien? – comenzó preguntando, ya que por fortuna no debía disfrazar la realidad con ella, ya que sabía a lo que se dedicaba, por lo que agradecía poder ser completamente honesto. – Bueno, una de las condiciones para que a Sam y a mí nos dieran un lugar de protección es que debemos ayudarlos si algo se presenta. Tanto en Chicago como Des Moines. Ya sabes, donde están los demás. –continuó una vez que le afirmó que recordaba aquello.-
- Una amenaza se presentó hoy en la tarde y si bien está dirigida a Des Moines, transferimos a la gente de Chicago allá y cerramos el Centro de aquí. Como precaución. Todos están protegidos, y en realidad no debería estar aquí, pero necesitaba venir a verte, para que supieras, porque estaré unos días fuera, y a pesar de que el asunto sea en Des Moines, necesitaba ver que todo estuviera bien aquí. Y bueno, también porque lo que menos quiero es que pienses que sólo me largué. – hizo una mueca, ya que claramente esa interpretación se podría dar si no aparecía.-
- Lo siento. No quería ponerlos en esta situación. - soltó en un suspiro, ya que claramente era uno de sus miedos-
Se sentó en la cama por inercia. Su mirada estaba fija en los ojos del chico y en las expresiones que cambiaban con facilidad. No sabía si agradecerle o no por toda la sinceridad que le estaba dando en ese momento.
— ¿Tienes que ir? — Soltó algo confundida. En su mirada se podía notar que hacía todo el intento para poder entenderle y ser lo que él quería que fuera.
— ¿Me vas a avisar cualquier cosa? — Preguntó con titubeos, a pesar de saber que la respuesta sentía la necesidad de escucharlo de su boca y de poder asegurarse que iba a regresar a casa. No era que entendiera del todo pero era algo que si esperaba de regreso, como lo que podía pasar en su trabajo.
— Ten cuidado, ¿Si? Si necesitas cualquier cosa me mandas un mensaje y te lo dejo en un lugar cerca. Me quedaré con los niños para que no te preocupes por nosotros, ¿Si? — Comentó ocultando su preocupación y le sonrió acariciando su mejilla con cariño.
Luego de terminar de hablar, su mirada reposó en el suelo de la habitación, y a menudo la cambiaba hacia ella, pero le costaba mantenerla. Estaba acostumbrado a vivir situaciones así, pero ahora que tenía una familia detrás, le costaba más asimilar las cosas, sobretodo ahora que había hecho todo lo posible para mantener el drama lejos de su nuevo hogar.
Cuando escuchó su pregunta, alzó la mirada hacia ella y su primera reacción fue alzar un poco sus cejas mientras hacía una mueca. Claramente era una situación de la que se podía librar si quería, pero simplemente no estaba en su sangre hacer ese tipo de cosas, y menos si ambos de sus hermanos estaban involucrados. - No puedo dejar a mis hermanos. Si algo les pasara… - respondió en un tono más bajo.
- Sí, por supuesto. Apenas todo esto termine, serás la primera en saberlo. - asintió enseguida escuchó su pregunta. - No creo que tarde mucho, pero cualquier cosa, yo te llamo. -dijo alzando su mano para tomar la de ella, que se encontraba en su mejilla.-
- Lo más seguro es que no pase nada aquí afuera, pero de todas formas me aseguraré de dejar la casa protegida antes de irme. Y si algo pasa, me llamas. Yo vendré enseguida, ¿si? - le dijo mientras acariciaba su mano y la miraba, para luego soltar su mano y así pasar su brazo por su hombro para abrazarla de lado. - De verdad lo lamento, - comentó en un susurro-
La chica movió sus hombros con impaciencia, tic que no podía ocultar cuando estaba nerviosa. No era de las mujeres que criticaba las cosas y mucho menos cuando ella hacía lo mismo, solo demostraba leve frustración por no poder hacer nada por ayudarle. Era su familia y pensar en el riesgo de sus hermanos, le afectaba también.
— Está bien, llamaré a Ems para que me acompañe aquí en casa y no tenga que vivir esto sola — Murmuró acariciando la mejilla del chico y le mostró una sincera sonrisa, le dolía, pero no iba a permitirle que su preocupación lo desconcentrara.
— Me preocuparé de ella, de seguro debe estar marcando ocupado con el asunto — Dejó un suave beso en sus labios antes de levantarse para buscar su celular. Rápidamente dejó listo el contacto de su amiga.
— Ve, salva al mundo — Comentó con la típica voz, sabía que le mostraría seguridad. Sus ojos se mantuvieron en cómo tomaba sus cosas y en silencio observó como el chico salía de la habitación; para no torturarse, se preocupo en hacer esa llamada.
Hace meses que no había salido de caza, pero aun así había aprovechado los espacios del Centro para entrenar, lo cual agradecía porque estaba en forma para pelear. Una vez que se dio el visto bueno sobre las estrategias que ocuparían, el chico salió de Des Moines junto a su hermano. Ambos debían manejar hasta Chicago, por lo que si bien fueron en sus respectivos autos, habían acordado volver al lugar juntos, por lo que sólo tenían unos minutos para pasar por sus respectivos hogares a avisar.
El cansancio se estaba apoderando de él, por lo que excedió el límite de velocidad para llegar luego a su casa. Una vez allí, estacionó a unas casas de la suya, ya que si bien no estaba involucrado directamente en lo que los herejes querían, no se iba arriesgar a dar a conocer su casa. Le tomó unos minutos hasta que se aseguró que nadie lo seguía, por lo que caminó hasta la parte trasera del lugar y entró rápidamente por la puerta que daba a la cocina. Notó que las luces estaban encendidas, lo que significaba que su prometida se encontraba en el lugar, lo cual era un alivio para él. Entró y se topó con la chica que los ayudaba a cuidar a los pequeños, a la cual saludó rápidamente y le preguntó por Nicole.
Caminó por el pasillo, yendo directamente a la habitación principal. – Hey, -dijo con un tono agitado una vez que la vio y no pudo evitar sentirse completamente aliviado cuando vio que las cosas estaban bien por ahí. - ¿Cómo va todo? – preguntó algo más calmado mientras se adentraba al lugar para acercarse y saludarla con un beso.
Aquel día había sido largo para la chica. Apenas salió del trabajo se dio el tiempo para darse una buena ducha, aprovechando que aún se encontraba la chica que cuidaba a sus pequeños en el tiempo en que ambos estaban trabajando.
Apenas se puso una ropa cómoda, alcanzó la ropa que había puesto en la secadora de sus hijos, de Dean y de ella, y comenzó a doblarla sobre la cama mientras los separaba para ponerlo en los clósets. Estaba cansada pero eso no limitaba a terminar algo que no dejaba que nadie más hiciera.
Sintió el crujido del pasillo y supo que alguien venía; le bajó la música a su celular que tenía conectado y sonrió ampliamente, algo innato al ver a su prometido frente a ella.
— Hola cariño — Murmuró apenas le vio pero su sonrisa cambió al verlo tan agitado, cansado y se notaba que estaba medio ansioso. Movió la ropa a una esquina y frunció su ceño, aquella expresión que denotaba curiosidad ante la situación.
— Todo está normal, como siempre. ¿Estás bien? ¿Te preparo algo? — Se acercó y besó sus labios, necesitando tomar su mejilla. — ¿Dean? — Le llamó para que mirara a sus ojos y le respondiera. No era exigencia ya que sus palabras eran suaves y muy tranquilas.
No pudo evitar mirar a su alrededor enseguida le respondió el beso y cuando escuchó su nombre, volvió su mirada a la chica algo sorprendido, ya que no se había dado cuenta de que había hecho aquello. Claramente estaba casi programado a aquello.
-Sí, no. Lo siento, -negó un par de veces con los ojos cerrados y el ceño fruncido. Como cazador, estaba acostumbrado cuando tenía situaciones peligrosas ante él, pero ahora era diferente, ya que no solo le preocupaba su bienestar y el de sus hermanos, sino que ahora tenía una familia que proteger. – No puedo quedarme mucho, así que necesito que me prestes atención, ¿sí? – la miró, tomando de su mano para atraerla al borde de la cama, donde se sentó.
- ¿Recuerdas que la razón por la que nos quedamos en Chicago es porque hicimos negociaciones con alguien? – comenzó preguntando, ya que por fortuna no debía disfrazar la realidad con ella, ya que sabía a lo que se dedicaba, por lo que agradecía poder ser completamente honesto. – Bueno, una de las condiciones para que a Sam y a mí nos dieran un lugar de protección es que debemos ayudarlos si algo se presenta. Tanto en Chicago como Des Moines. Ya sabes, donde están los demás. –continuó una vez que le afirmó que recordaba aquello.-
- Una amenaza se presentó hoy en la tarde y si bien está dirigida a Des Moines, transferimos a la gente de Chicago allá y cerramos el Centro de aquí. Como precaución. Todos están protegidos, y en realidad no debería estar aquí, pero necesitaba venir a verte, para que supieras, porque estaré unos días fuera, y a pesar de que el asunto sea en Des Moines, necesitaba ver que todo estuviera bien aquí. Y bueno, también porque lo que menos quiero es que pienses que sólo me largué. – hizo una mueca, ya que claramente esa interpretación se podría dar si no aparecía.-
- Lo siento. No quería ponerlos en esta situación. - soltó en un suspiro, ya que claramente era uno de sus miedos-
Se sentó en la cama por inercia. Su mirada estaba fija en los ojos del chico y en las expresiones que cambiaban con facilidad. No sabía si agradecerle o no por toda la sinceridad que le estaba dando en ese momento.
— ¿Tienes que ir? — Soltó algo confundida. En su mirada se podía notar que hacía todo el intento para poder entenderle y ser lo que él quería que fuera.
— ¿Me vas a avisar cualquier cosa? — Preguntó con titubeos, a pesar de saber que la respuesta sentía la necesidad de escucharlo de su boca y de poder asegurarse que iba a regresar a casa. No era que entendiera del todo pero era algo que si esperaba de regreso, como lo que podía pasar en su trabajo.
— Ten cuidado, ¿Si? Si necesitas cualquier cosa me mandas un mensaje y te lo dejo en un lugar cerca. Me quedaré con los niños para que no te preocupes por nosotros, ¿Si? — Comentó ocultando su preocupación y le sonrió acariciando su mejilla con cariño.
Luego de terminar de hablar, su mirada reposó en el suelo de la habitación, y a menudo la cambiaba hacia ella, pero le costaba mantenerla. Estaba acostumbrado a vivir situaciones así, pero ahora que tenía una familia detrás, le costaba más asimilar las cosas, sobretodo ahora que había hecho todo lo posible para mantener el drama lejos de su nuevo hogar.
Cuando escuchó su pregunta, alzó la mirada hacia ella y su primera reacción fue alzar un poco sus cejas mientras hacía una mueca. Claramente era una situación de la que se podía librar si quería, pero simplemente no estaba en su sangre hacer ese tipo de cosas, y menos si ambos de sus hermanos estaban involucrados. - No puedo dejar a mis hermanos. Si algo les pasara… - respondió en un tono más bajo.
- Sí, por supuesto. Apenas todo esto termine, serás la primera en saberlo. - asintió enseguida escuchó su pregunta. - No creo que tarde mucho, pero cualquier cosa, yo te llamo. -dijo alzando su mano para tomar la de ella, que se encontraba en su mejilla.-
- Lo más seguro es que no pase nada aquí afuera, pero de todas formas me aseguraré de dejar la casa protegida antes de irme. Y si algo pasa, me llamas. Yo vendré enseguida, ¿si? - le dijo mientras acariciaba su mano y la miraba, para luego soltar su mano y así pasar su brazo por su hombro para abrazarla de lado. - De verdad lo lamento, - comentó en un susurro-
La chica movió sus hombros con impaciencia, tic que no podía ocultar cuando estaba nerviosa. No era de las mujeres que criticaba las cosas y mucho menos cuando ella hacía lo mismo, solo demostraba leve frustración por no poder hacer nada por ayudarle. Era su familia y pensar en el riesgo de sus hermanos, le afectaba también.
— Está bien, llamaré a Ems para que me acompañe aquí en casa y no tenga que vivir esto sola — Murmuró acariciando la mejilla del chico y le mostró una sincera sonrisa, le dolía, pero no iba a permitirle que su preocupación lo desconcentrara.
— Me preocuparé de ella, de seguro debe estar marcando ocupado con el asunto — Dejó un suave beso en sus labios antes de levantarse para buscar su celular. Rápidamente dejó listo el contacto de su amiga.
— Ve, salva al mundo — Comentó con la típica voz, sabía que le mostraría seguridad. Sus ojos se mantuvieron en cómo tomaba sus cosas y en silencio observó como el chico salía de la habitación; para no torturarse, se preocupo en hacer esa llamada.
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