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- Episodio 9x19: ’Nada queda por decir salvo adiós.

FLASHBACK: [Blue Coast Ville — Octubre, 2007]

Había llegado la noche en aquel pueblo. El día había estado nublado y listo para la tormenta que se avecinaba según las noticias. Habían avisado días atrás, para que todos los habitantes se prepararan para los cortes de luz y las lluvias que no tenían hora de término.

Nicole ya se encontraba en su casa; como siempre sola en ese amplio lugar. Las clases habían terminado al medio día, producto de las mismas noticias.

Apenas supo de la noticia que Dean se iría de la ciudad esa misma noche, por comentarios de la misma gente del Instituto no quería creer. No pudo ubicarlo por llamadas así que agarró su chaqueta y manejó lo más rápido que pudo hasta el lugar donde estaban viviendo su familia. Lo único que encontró era al chico guardando unas cosas en el maletero y supo recién, que el chico no le estaba diciendo la verdad.

Cerró la puerta de golpe y se abrazó así misma al sentir el viento fuerte y las gotas débiles caer por su rostro. Estaba lamentando solo andar con una delgado polerón.

— ¿Cuando me ibas a decir?! ¿Cuándo estuvieras a kilómetros de aquí?! — Exclamó de un sólo grito para que le escuchara, a medida que se acercaba; molesta y dolida.

Cuando habían llegado a la ciudad a comienzo de año, su padre había decidido mantenerse en la ciudad hasta que Dean y sus hermanos terminaran su año escolar. Si bien estaban inmersos en el tema de la cacería, el padre de ambos chicos quería que sus estudios continuaran, por lo que se había encargado de encontrar seguridad en aquella ciudad. Eso, hasta que algo había salido mal y debían marcharse lo más pronto posible. La noticia lo tomó por sorpresa aquella semana, no porque no estuviera acostumbrado, sino porque aquella estadía había sido diferente y pensaba que tendría unas semanas más para hacerse la idea de irse.

Llevaba unos meses saliendo de vez en cuando con Nicole, y debido a que ella tenía sus problemas propios y él por su parte el tema de su familia, siempre se habían visto sin que nadie supiera, y aunque no lo admitiera, la chica había generado un gran impacto en él. Pero como debía continuar con su padre y hermanos, había decidido no contar nada, por lo que enseguida supo que se iría, dejó asistir a clases. De todas formas, era una pérdida de tiempo y pensó que lo mejor sería irse sin aviso.

Habían estado toda la tarde desocupando la casa, ya que debían irse antes de que comenzara la tormenta. Su padre con sus hermanos lograron salir, pero como a él lo alcanzó antes de lo que había imaginado, prefirió quedarse y esperar unas horas. Horas que el chico aprovechó para sacar sus cosas y llevarlas hasta el auto, a pesar de que llovía torrencialmente.

Dejó el último bolso en el maletero y se quedó unos segundos parado, pensando en todo lo que se les venía encima, ya que si debían irse así de rápido, era porque debían escapar de algo. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó una voz familiar, y al notar el tono de voz, asumió que ya se había enterado de la noticia. Hizo una mueca de molestia, ya que asumió que la única forma de que se enterara era porque uno de sus hermanos debía haber dicho antes.

Se volteó tranquilamente, y caminó unos pasos hasta quedar en la acera, donde se detuvo cuando decidió que lo mejor que podía hacer en ese momento era tratar la situación lo más fríamente posible. - ¿Qué diferencia hay? Ambas tienen el mismo resultado, -alzó la voz para que escuchara entre el ruido que generaba la tormenta, encogiéndose de hombros para quitarle importancia de su parte.

Su rostro cambio, sentía una profunda pena pero sus palabras hicieron que se sintiera como un cuchillo clavando su corazón en ese momento. Apretó su mandíbula, intentando no quebrarse frente al chico.

Pasó sus dedos por su rostro; buscando la manera de llevar sus mechones hacía atrás y buscar verlo de mejor forma; pero la tormenta lo hacía todo mucho peor.

— ¿Cuál es la maldita diferencia? ¡Yo! — Gritó acercándose, el peso de la ropa lo sentía pero en ese momento no le importaba. Mucho menos el frío.

— ¿Acaso no te importo? ¿Ya has olvidado lo que hemos vivido estas semanas? — Exclamaba enfurecida, su mirada era intensa y deseaba más que nada golpearlo hasta dejarlo tendido en el suelo.

— ¡Te odio! Te odio — Retrocedía buscando volver a la misma dirección que había avanzado; solo que dando pequeños pasos al ir de espaldas.

Mantuvo una mirada seria desde que le contestó, y mientras escuchaba su reacción, trató de mantenerla. Hizo una mueca, que rápidamente borró de su cara. Había demasiadas cosas que quería contestarle en ese momento para hacerla entender, pero sabía que nada de lo que dijera o hiciera cambiaría las cosas. Se tenía que ir.

Apretó su mandíbula cuando escuchó lo último y vio como retrocedía. Se mantuvo firme en la posición de sólo dejar que la situación terminara por sí sola, pero cuando le dio la espalda para volver a caminar a su auto, moduló una grosería por lo que estaba a punto de hacer y comenzó a caminar detrás de ella, apresurando un poco el paso para alcanzarla. Cuando lo hizo, tomó de su brazo con un poco de fuerza y la volteó nuevamente. - ¡Hey, no! ¡No puedes decirme eso! ¡No puedes decir que no me importas, porque sabes que no es así! –alzó la voz, enojado, retrocediendo dos pasos para no quedar tan encima de ella.

-¿Qué se supone que iba a pasar, ah? Ambos sabemos que aunque me despidiera, no hubiera sido suficiente para ti. – dijo mientras se señalaba a sí mismo y a ella un par de veces, como si estuviera explicando con su mano.- Ni siquiera para mí. ¿Acaso crees que voy dejando conquistas por cada ciudad que paso? No tengo idea sobre despedidas. –frunció el ceño, negando un par de veces-

La chica volteó, mirándole con sus ojos tristes y agradecía que la lluvia ocultara las lágrimas que salían por su rostro. Le dolía todo. Odiaba sentirse tan vulnerable.

— ¡Entonces no entiendo cómo eres capaz de irte sin avisar! Pensé que me mentían, porque no creía que tú eras de los que abandonaban sin previo aviso — Murmuró golpeando molesta su pecho; apenas le hacía daño pero en ese instante le hacía sentir mucho mejor.

— ¿Me crees tonta? ¿Crees que no lo hubiera entendido? Eres todo, claramente no lo iba a entender en su momento! — Exclamó abriendo sus ojos y se abrazaba otra vez, buscando algún refugio para sí misma; se sentía totalmente expuesta. Se quedó en silencio unos segundos; buscando la manera de alargar esos minutos todo lo posible.

— Esta es una despedida, te lo presento — Dijo aquello con llanto de por medio.

Hizo una mueca al ver su rostro, ya que lo que menos quería era hacerle daño, y por esa misma razón había decidido irse sin avisar. Era lo menos caballero de hacer, lo sabía, pero prefería no verla así.

-¡Pues lo soy! ¿Está bien? ¡Lo soy! Esto es lo que hacemos. Es por eso que no nos involucramos con nadie. –contestó mientras los golpes que le daba en el pecho lo movían un poco hacía atrás.- Frunció el ceño y alzó su mano para apuntarla. - ¡Eso! ¡Por eso mismo! Mira, quizás no te conozco los años que te conoce tu grupo de amigos, pero sé lo suficiente para saber que podrías llegar al extremo por alguien. – contestó enseguida escuchó cuando le respondía que era ‘todo’, por lo que desde un comienzo una de las cosas que lo detuvo de contarle que se iba era la idea de que ella quisiera irse también.

Ante su último comentario, bajó la vista unos segundos, tratando de ocultar toda la amargura que le generaba el momento, pero más que nada, el dolor que sentía. Uno que trataba de evitar siempre.

Pasó su mano para limpiar el agua que tenía en su cara, y la alzó para mirarla. – Mira, en estos meses he roto todas las reglas que tengo en mi familia, y sabes más de lo que deberías saber. –comenzó a explicar con su tono serio- Tengo este trabajo, y sé el final que me espera en él. –hizo una mueca, asintiendo- Y lo tengo asimilado. Lo acepto, porque todo lo que hago no es por mí, es por otra gente. Siempre será así. – hizo una pausa, ya que lo que diría no era algo fácil para él-

-Nunca hubo una oportunidad real para nosotros, Nicole. Ambos lo sabíamos, y aun así nos dejamos llevar por la loca idea de que las cosas podrían haber sido diferentes. –cambió su vista hacía alrededor unos segundos, para evitar que la voz se le quebrara.- Lo mejor que puedes hacer es dejar de hacer esperar a Max y volver con él. Él te hará feliz, y te dará más cosas de las que yo. Empezando por estabilidad. –se encogió de hombros y se quedó en silencio unos segundos mientras miraba el cemento de la calle.- Quizás en otro momento. –murmuró casi para él mismo, sin intención de que la chica escuchara, y con aquello, alzó la vista para mirarla, pero esta vez sin cubrir el dolor que le generaba lo que estaba pasando. Fueron unos segundos los que la miró de esa forma, y cuando retomó su compostura, se volteó con intención de volver a su auto.

— ¿Por qué crees que haría cosas? Te las consultaría. Lo de nosotros significaba algo y no era sólo salidas. Tú lo sabías, yo lo sabía. Sin poner palabras de compromiso — Musitó enojada. No era necesario porque sabían que los dos tenían una conexión.

Se acercó un poco más, la lluvia se hacía más molesta y ya apenas podía mirarlo. Negó con su cabeza y tiró de su chaqueta, con la clara intención de acercarlo, hasta quedar muy cerca de él.

— No me digas eso. Ese no puede ser tu final — Susurraba abrazándolo. Necesitaba sentir su cercanía otra vez, aunque pareciese muy tonto. — Mira, yo sé que no entiendo y puede que no entienda la mitad, pero lo único que sé es que cambiaste todo, y eso no puede desaparecer — Murmuraba articulando con dificultad en su oído. — Se iría contigo — Besó su mejilla, sin saber si temblaba del frío o de lo débil que se sentía al dejarlo ir.

Solo se alejó cuando le mencionaba a Max y volvía a llorar. — ¿Por qué me haces esto? Como si fueras reemplazable. Como puedes fingir que no te duele — Lo decía con seguridad y antes de dejarlo marchar, agarró sus labios y lo besó con todo. Apenas contactaron sus labios la chica lo besó apasionadamente y apretó su mano contra su nuca para que dejara que terminara.

— Las historias no se van, solo uno las bloquea para apagar el dolor. Yo no lo haré; la viviré — Susurró dejando otro beso en su mejilla y retrocedió sin ocultar su rostro sin expresión. Por primera vez sentía lo que era perder a alguien.

— Adiós, Dean — Dijo sin ganas, solo retrocedía devuelta hasta su auto.

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