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[Chicago — 23:15 horas — 05 Noviembre, 2016]

Ya había llegado la noche y aún Nicole seguía inmersa en los asuntos del trabajo. Iba en su auto, dispuesta a irse a descansar finalmente pero sabía que la hora de irse a dormir era mucho después de la hora actual.

Revisaba los mensajes de su celular mientras manejaba por la gran ciudad; aún el clima no era demasiado terrible y según meteorología no llovería hasta mitad de semana, situación que la ponía de mejor humor para salir a divertirse un rato.

Se estacionó fuera del bar típico de la gente más cercana y entró saludando a toda la gente que conocía. Algunas veces se imaginaba que tenía una imagen muy diferente a la de años atrás pero lo sociable no se lo quitaba nadie.

Miró hacia el fondo y observó a Dean, no habían quedado de juntarse y aquello era el destino que le daba la oportunidad de poderse ver finalmente.

Primero paso a saludar a Emily, diciéndole algunos recados y luego se sentó al lado del chico, en el mesón del bar y pidió una cerveza.

— ¿Coincidencia? — Susurró en su oído, muy divertida.

Había llegado a Chicago por la mañana para revisar algunos asuntos pendientes que tenía sobre el trabajo que estaba realizando con su hermano para poder conseguir la conexión entre CAS y PD. Es por ello, que sólo James sabía que estaba en la ciudad; tenía que pasar lo más desapercibido que pudiera.

Como ya estaba acostumbrado, necesitaba una cerveza para terminar el día, por lo que entró al bar, donde se encontró con su hermano, con quien conversó un rato hasta que él se fue a esperar a alguien. Claramente, no lo dejó ir sin antes molestarlo un poco, e incluso se mantuvo atento desde la barra para ver de quién se trataba, ya que no conocía en persona a la gente de Chicago aún.

Cuando decidió terminar con el trabajo de hermano mayor, se concentró en lo suyo, hasta que escuchó una voz familiar. De inmediato volteó a ver y una expresión de ‘no lo puedo creer’ apareció en su cara. - Digamos que sí lo es, -contestó con el mismo tono, levantándose para saludarla con un abrazo que duró más de los que usualmente daba, ya que hace años que no la veía.

-¿Y tú que haces en un bar? ¿No tienes que ir con tus peques? - la molestó mientras volvía a tomar asiento y le señalaba que se sentara con el-

La chica alzó sus cejas, de forma notoria y que no pasara desapercibida. Luego lo abrazó. Sus manos fueron a su espalda para estrecharlo con cariño. Físicamente no cambiaba y eso pudo deducirlo en los minutos en que lo había visto.

— Digamos que te creeré — Susurró dejando un beso en su mejilla antes de sentarse a su lado. Agradecía que al menos se había peinado algo decente en el auto.

— Nunca me voy directo, por dos motivos — Le decía muy sincera. Interrumpió la conversación para agradecerle a su amigo el vaso que le daba con su pedido.

— No me arriesgo a que sepan donde vivo, me es difícil y tengo un departamento para estar entre casos — Le decía ladeando su cabeza para mirarlo.

— Por las dudas, duermo allí esta noche y mañana los puedo ver — Decía con cierta dureza en sus palabras. Podía haber pasado un año, pero era algo que realmente le costaba.

— Y segundo, para liberar tensiones — Se limitó a contestar.

— ¿Y tu? — Dijo con una amplia sonrisa. Lo que menos quería era hablar de trabajo.

Tomó su botella y continuó bebiendo a sorbos mientras la escuchaba, alzando ambas cejas con sorpresa a lo que le contaba.

-Clever- se limitó a decir ante su forma de mantener protegidos a sus hijos. Por el tono que había tomado, no quiso indagar más, pero si le reconocía que era una decisión inteligente, considerando el tipo de trabajo que tenía.

-¿Yo? -hizo una mueca y negó levemente. - Vine por el día, por temas de trabajo. No me iba a quedar muchas horas, pero me atrasé y decidí pasar aquí. Decisión inteligente, claro está ahora -le guiñó, algo que siempre hacía, ya que no era inseguro con sus cosas y reaccionaba con lo primero que sentía.

Jugaba con su vaso a medida que el chico le hablaba. Se quedaba pegada mirándolo y bebía para relajarse un poco más.

— ¿No están viviendo acá? — Preguntó sin entender esa información todavía y le sonrió ampliamente al escuchar su comentario, obviamente le agradaba esas respuestas.

— ¿Por qué no te vienes a Chicago? — Comentaba deslizando su mano para acariciar su muñeca.

Negó un par de veces y terminó por beber lo que quedaba de su cerveza, e inmediatamente le hizo un gesto al barman para que le sirviera otra. - No, James es el único que se mantiene estable aquí. Con Sean por ahora estamos trabajando en Des Moines. -explicó por encima, ya que si bien la chica conocía una que otra cosa, consideraba que más información era innecesaria-

Cuando escuchó su pregunta, sonrió de lado y bajó la mirada unos segundos para observar su gesto y luego la elevó para mirarla. - Es más complicado que eso. Pero definitivamente pasaré más seguido por acá. ¿Sirve? -preguntó, evitando demostrar la curiosidad que le generaba aquello.

— No, no sirve — Murmuró apartando su mano que le acariciaba la suya y la mantuvo en el borde de la mesa. — Ese discurso es más repetido — Bromeó, pidiéndole a su amigo un whisky doble. — Si las chicas con las que has salido por el día te lo han creído, es porque son inocentes — Jugó con él y rió.

Hizo una mueca con gracia y negó un par de veces al ver que retiraba su mano. De alguna forma, se sintió como un deja vu de hace muchos años. - ¿La verdad? Lanzamos una moneda para decidir quién se venía a Chicago, y como puedes ver… James ganó ese lugar - comentó con algo de gracia, ya que si bien estaba inventando lo de la moneda, en el fondo era verdad.

-¿Celosa, Nicole Roberts? Sabía que lo eras, pero a este nivel… -molestó mientras tomaba un sorbo de la cerveza nueva que tenía. - Que mal no recuerde me dijiste que podías manejar mi estilo de vida. -la molestó, ya que le causaba gracia verla de esa forma, pero le gustaba.

— No, yo no sé que son los celos — Susurró dejando su vaso vacio y con su rostro sonriente acercaba el lleno. — Lamentablemente si, he fingido celos pero he fingido muchas cosas en esta vida — Asumió dejando que sus labios fueran al vaso y le dio un ligero sorbo. — Por ejemplo lo último, era mentira — Dijo sin poder ocultar que a esas alturas, no podía medirse con nada.

Alzó las cejas levemente con interés y asintió una vez ante lo que le decía sobre los celos.

-¿Eres de las que finges? Pobre rucio, quizás de cuántos orgasmos le hiciste creer que era responsable -dijo sin siquiera pensar si era un comentario apropiado, ya que siempre decía lo primero que se le venía a la mente. Continuó bebiendo de su botella y la dejó un rato en la barra, para luego ladearse a verla mejor.

-¿Mentiste sobre qué? ¿Sobre que finges o sobre lo de mi estilo de vida? -preguntó algo confundido, claramente el alcohol le estaba empezando a pasar la cuenta para racionar.

— ¿Por qué asumes de inmediato que soy de fingir en la cama? Pero si, he fingido algunas veces y con algunas personas por… cariño o para que no se sientan mal — Hizo un puchero, dejando de lado al chico de cual estaba hablando pero era más porque si lo seguía sacando, se quejaría de que se fuera.

Le dio otro largo sorbo e hizo un gesto con su dedo para que le sirvieran el mismo.

— Fingí que estaba bien con que te fueras, pero más bien era para no hacer daño al lío que tenía en mi vida amorosa porque estaba el que era mi novio, otro y con quien deseaba estar — Dijo apuntando a su brazo.

- Porque ambos sabemos que al final todo se resume a eso. Si eso se finge, ya no hay mucho por hacer - enarcó una ceja y se encogió levemente de hombros. Tomó la postura anterior y bebió de su botella hasta terminar nuevamente y se tomó unos segundos para digerir el sabor amargo que le dejó aquello por beberlo tan rápido.

Hizo una mueca al escuchar lo que había pasado en la secundaria, y frunció el ceño, un tanto confundido. - ¿Otro? Creo que ese lo borré de mi memoria, pero lo demás… bueno, tenías que hacer lo que era moralmente correcto. Al menos no salió mal en ese momento, ¿no? Tienes a tu hija, tuviste tu carrera y ahora pateas traseros. Todo eso seguramente no hubiera pasado de haber elegido de manera diferente, - se encogió de hombros, ya que ambos sabían que el estilo de vida de él no era muy estable, por lo que todo aquello hubiera sido casi imposible de tener.-

Pero, eso es pasado. Lo hecho, hecho está. Concentrémonos en el presente, ¿si? - guiñó nuevamente y le pidió al barman que le sirviera lo mismo que la chica estaba tomando-

— Oh, lo has vividoooo — Exclamó con una pequeña risa que soltaba y lo apuntaba bastante animosa. No era algo que creyera totalmente pero el verle el rostro, era algo impagable y aquello lo recordaría por un par de semanas. Si es que se detenía de beber.

— Tuve una hija porque yo quise tenerlo, no porque la relación me lo diera. Lo mismo sucedió con los niños. Sabía que estaba roto y se lo pedí, se acabó el asunto — Le explicaba porque no era algo que ocultara, si los detalles de cómo llego a suceder, pero eso era para otra noche.

— Puede que hasta tu tengas hijos perdidos en cada parada de las ciudades, al igual que un marino semental — Decía con su voz más rasposa de lo normal.

Hizo una mueca, y negó, evitando la risa que le generó la chica. - No, no lo he vivido, qué te pasa. Para llegar a eso hay que tener una relación larga, y lo mío nunca ha llegado a tanto… por ende, Dean produce orgasmos sin excepción desde que tiene memoria. -dijo en un tono más engreído, para mostrar su confianza en lo que decía. - Si tú lo fingiste, no quiero saber. Te odiaría el resto de mi vida, -le amenazó de forma divertida mientras recibía el vaso con whisky.

- No me digas. Bien por ti. Lo querías, lo hiciste. A Nicole Roberts nada la detiene, ¿no? Al menos ese era el eslogan que tenías en secundaria, -recordó, bebiendo un sorbo de su trago. La miró fijamente y alzó sus cejas, negando enseguida como lo había hecho en el video que le había mandado el día anterior. - No, no, no, no. Me cuido bastante, no hay ADN por ahí dando vuelta -dijo negando de forma exagerada-

Intento no reír, así que su boca hizo un movimiento extraño ante su comentario. — No te lo han dicho en tu cara y porque probablemente no has tenido una relación que supere a un revolcón luego de un par de charlas en un bar — Le respondió guiñándole un ojo, asumía que seguía siendo el mismo chico y que sus conductas eran iguales.

— Es lo que te diferencias de tus hermanos, y admiro esa … perseverancia — Decía con movimientos en su mano mientras buscaba la palabra correcta.

Sonrió y junto sus brazos, dejando sus manos en sus rodillas. — Es el lema de mi vida al parecer — Murmuró ladeando su cabeza para mirarlo a sus ojos.

— Ya veremos, cuando te encuentren — Bromeó y alcanzó su vaso para beber.

Observó con atención y soltó una leve carcajada a la cara que puso ante lo que había dicho. - Bueno, de todas formas prefiero no saber. Mantiene mi ego, por favor -fingió un tono quebrado para molestar.-

- No se trata de perseverancia, se trata de no alcanzar a encariñarme lo suficiente con alguien. Ya sabes como es, -se encogió de hombros y se giró por completo para quedar de frente a la chica, apoyando un brazo en la barra para así mantener su cuerpo apoyado.

- Pues es un buen lema. - afirmó, tomando el vaso y bebiendo de un sorbo su trago.- No soy un fugitivo, ya me hubieran localizado -aseguró revoleando los ojos con gracia y pidió otro trago. Cuando lo recibió, lo tomó y volvió a tomárselo de un sorbo, dándose unos segundos para dejar que pasara la amargura del trago en su boca. Cuando lo hizo, se levantó y se acercó los centímetros que faltaban. Se quedó unos segundos mirando a la chica directamente a los ojos, y sin previo aviso, alzó su mano para pasarla por detrás de su nuca y se inclinó lo suficiente para besarla por varios segundos.

- Tenía que probar, - dijo sin vergüenza, encogiéndose de hombros-

— No es malo encariñarse con las personas. Te hubiera resultado eso de salir con alguien pero tu trabajando en tus cosas. A algunas personas les sirve — Susurró completamente honesta, ya que creía que ese tipo de relaciones existía y lo había visto en el tiempo.

Sus ojos fueron hasta cada uno de los vasos que se bebió y no quiso interrumpirlo hasta que se acabara cada uno de ellos.

— Sigue mintiéndote — Susurró observando como se acercaba y no lo alejó. Cuando sus labios se juntaron, puso su mano en su mejilla y lo beso muy lentamente, saboreando el licor que se sentía en sus labios.

Cuando se apartó, levantó sus cejas y lo miró. — Sacaste el coraje con dos vasos directos — Murmuró con una amplia sonrisa.

- Sí, bueno, suponía que si recibía un golpe de respuesta, mejor que no me doliera en el momento. Ya luego lo hubiera sufrido en privado, - bromeó mientras se saboreaba los labios para acabar con el sabor del alcohol. Se sentó en su lugar, y apoyó nuevamente el brazo en la barra.

- Sé que no es imposible o malo encariñarse con alguien, y que si hubiera querido me hubiese resultado una relación y todo. Lo sé. Simplemente no quise. Me concentraba mejor en el trabajo de esa forma, -se excusó tranquilamente, ya que no era algo que le molestara o que se sintiera incómodo hablando-

Movia sus cejas a medida que iba escuchando sus respuestas pero no le miraba de frente. Solo sonreía ampliamente y jugaba con el poco alcohol que le quedaba en el vaso.

— Es tu manera de vivir, ¿Quién podría juzgarte por la forma en que has vivido? — Lo mira de costado y bebe el último poco. Mientras lo va tragando, deja el vaso sobre la mesa y apoya su mano en su antebrazo.

— Pero como te dije, estoy aquí. Independiente de la forma que sea. Soy buena escuchando — Comenta saboreando sus labios y con esa sonrisa que era difícil de apartar.

Negó un par de veces. - No, sé qué nadie puede juzgar mi forma de vivir. Eso no me preocupa mucho la verdad, porque es mi opción. Sólo se trata más o menos de cuando lees un libro y es tan bueno que sabes que los demás que leas no serán de esa forma. -dijo dejando el vaso vacío de lado para acomodar mejor su brazo, ya que aún se encontraba de lado hacía ella.

Miró su antebrazo cuando lo tocó y sonrío levemente. - Lo sé, y lo mismo digo para ti. Soy bueno en muchas cosas, entre ellas, escuchar -molestó, guiñando nuevamente. -

— Profundo, incluso con un par de copas encima — Sonrió, separándose solo para avisar que pusieran todo a su cuenta. Siempre pagaba todo junto a fin de mes desde hace un año. Ladeó su vista y sonrió, intentando no reír, pero era bastante obvio que no lo hacía porque no le creía.

— Lo sé, eso ya estaba en consideración en mi cabeza. Un mensaje irá si o si, pronto si es que andas — Le decía, levantándose de la silla y se acercó.

— No desaparezcas y sigue así, porque sigues vivo — Susurró en su oído y besó su mejilla a modo de despedida.

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